FERNANDO SAVATER NOS VISITA...y casi lo anduvimos acosando

 

Tuvimos un fugaz pero fructífero encuentro con él en el Centro Cultural de España el día 21 de octubre de 2002.

Le formulamos la primera pregunta, cuando se le dió la palabra al público para que el encuentro fuera un díalogo y no una exposición.

Nuestra inquietud era: en el contexto de la situación de la filosofía en el curriculum escolar chileno, en el cual una parte de los estudiantes, -los de formación técnico profesional- no acceden a ella...¿cuál es la necesidad real de que estos estudiantes accedieran a ella?, ¿qué les puede aportar la filosofía?

Él nos respondió que la filosofía es la posibilidad que tiene la educación de abrirse a un "más alla de la especialización". Es la instancia que posibilita que los alumnos y alumnas se miren a sí mismos, como un fin irrepetible, y en este juego se "autofascinen" de sí mismos.

Nos acotó que es necesario interesar a los/las jóvenes en la tradición filosófica. Y que el/la profesor/a debe transformarse en un ente "interesante", también, para sus alumnos/as.

Constatamos que compartimos la visión de que los planes de estudio están cerrados en una utilidad inmediata, en la cual el "derecho a la autofascinación" queda relegada a planos sin importancia.

Nos propuso una relfexión interesante sobre el concepto de rentabilidad aplicado a la educación: la rentabilidad inmediata de lo ultraespecializado queda restringido al corto plazo, no hay frutos más a largo plazo. Se requiere formar en las capacidades de aprender, criticar, debatir. Esto es mejor que la especialización, ya que la demanda de plantearse la vida de forma creativa es un demanda mucho más amplia y no inmediata.

La respuesta a la pregunta "¿qué hora es?" modifica la vida de una persona, lo hace programarse en un horario y tomar decisiones. Pero si pregunto "¿qué es el tiempo?", ¿de qué modo cambia mi vida?. No lograré responder aquella pregunta -propia de un temple filosófico- pero si lograré hacer más sutil mi relación con el mundo. Las preguntas filosóficas no son preguntas "para" un fin concreto sino que apuntan al "de qué estoy hecho".

La preguntas: "¿qué es cada cual por sí mismo?", "¿quien soy?", "¿por qué soy?" no pueden ser respondidas con un dogma y no proporcionan una rentabilidad inmediata, pero nos hacen "SER más". Un persona que se plantea estas preguntas "ES más" que otra que sólo sabe hacer cosas.

El que las politicas educacionales no estuvieran orientadas a la productividad inmediata e instrumental sino al desarrollo del ser humano, debiera de ser una demanda social.

Es esta demanda social, para que la sociedad en su conjunto valide la filosofía como una forma de desarrollar el propio ser, es uno de los desafíos que la presencia de Savater nos deja.

 

También le pedimos que de algún modo reprodujera nuestras demandas frente a la autoridad. Cosa que sospechamos que también hizo.

 

En fin, todo un acontecimiento que vino con "pasos de paloma".

 

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