Pati Bonzi, profesora U. De Chile.

Algunas preguntas del público y las respuestas de la profesora.

Pregunta: Cómo trascender la individualidad y saltar a los otros, al prójimo, - descartando la poesía como camino - para construir mundo? (Referido al pensamiento de J.Millas y Levinás).

Respuesta:

Voy a tratar de responder muy brevemente a la pregunta tuya. Yo no podría decirte desde el pensamiento mismo de Millas cómo poder responder a lo que me preguntas. Yo pienso que en el caso de Millas lo que hay es una confianza en lo que él llama la "racionalidad humana" y una esperanza de que aquello que es constitución esencial de cada cual, permita, haga posible, la existencia de un espacio común donde puedan las conciencias individuales alcanzarse en la comunicación. Por eso que yo decía hacia el final, él quiere proponer una concepción del estado y de la política; y una concepción del individuo, una concepción de cada quien, que se corresponda de manera que pueda abrirse este espacio de intercomunicación, donde pueda, a nivel de humano, desde la dignidad de cada cual, lograrse consistencia común.

En ese sentido, el pensamiento de J. Millas es la expresión de una esperanza y también la resistencia que él opuso a situaciones que él sentía que vulneraban la dignidad humana.

No te olvides que él era un jurista, un abogado, un conocedor del derecho, un filósofo del derecho. Sus escritos de filosofía del derecho son importantes en la historia del derecho en Chile. Él estaba muy atento a cómo desde lo que él describía como los fundamentos esenciales, las condiciones diría Ana Arendt, de la existencia de cada quien, - la modalidad de ser de cada una de las individualidades - cómo desde allí fundamentar una vida en común, que tenía que tener la consistencia suficiente como para que si la dignidad individual era de alguna manera vulnerada el ofendido pudiera reclamarla y exigir su derecho y su dignidad. Osea él está pensando en una teoría del hombre que pueda fundamentar los derechos humanos y la constitución de un derecho positivo en una sociedad normada.

Pregunta: Cómo con la globalización se puede comprender "lo extraño", si está todo a la mano?

Respuesta:

La pregunta tuya era, si entendí bien, poner en tensión la complejidad y el carácter universal, expansivo, de las relaciones actualmente, con estos procesos de globalización; y esta posibilidad de encuentro de "lo extraño", de aquello que no podemos comprender cuando todo parece ser comprendido por los medio, por ejemplo.

Aquí yo no te puedo contestar por Millas. Yo hice en mi exposición un recorrido, yo creo que en ese recorrido dije algo de lo que tú me estas preguntando. Efectivamente yo creo que es necesario volver a la experiencia de "entre los hombres", espacio civil y espacio político es lo que habla Ana Arendt. Yo creo que la reunión de nosotros aquí es un espacio civil, un espacio político, en el cual se puede dar comunicación y podemos ser respetados el uno y el otro en cuanto tal. Es decir como no pudiendo ser absorbidos, yo no te puedo absorber a ti, no te puedo explicar totalmente, me excedes y eso es para mí una responsabilidad y un respeto. Yo creo que es posible entablar, luchar por instaurar espacios en que esa relación se haga posible. Cuando esa relación se hace posible, yo pienso que puede ocurrir aquello de lo que Levinás nos habla, que esos rasgos tuyos, plásticos de tu rostro, se quiebren y yo pueda ver, tú dejes ver algo de tu finitud, de tu vulnerabilidad y yo me tenga que hacer responsable de ti. Y entre nosotros se establezca una relación moral.

El rostro no son las facciones de cada cual, sino que la posibilidad de ver en el otro la vulnerabilidad. Entonces es poco pero tal vez es mucho. Yo creo que, si tu quieres, es una lucha de resistencia.

 

Pregunta: Cuál es la labor de la filosofía en la educación hoy en día? Cómo es posible "estar alerta", hoy día?

Respuesta:

Un poco voy a eso mismo, yo creo que efectivamente, nosotros podemos enseñar a pensar en el sentido de Ana Arendt, enseñar a usar los conocimientos para poder entender lo que pasa y entender nuestro mundo y entendernos a nosotros mismos. Los conocimientos no son nada si no nos dan a pensar y pensar es fundamentalmente comprender, es poder ver los elementos de una situación.

Por ejemplo, me decías, tú, "los alumnos ahora no están ni ahí", osea no se interesan por nada, no se motivan por nada, nada les importa. Pero eso es un acontecimiento, una situación que nosotros tenemos que retroceder hacia sus elementos que no son necesariamente sus causas, sus causas necesarias, sino que son las condiciones en las cuales se dieron, y poder analizarlas y ver cómo podemos elevarlos y sacarlos, uno a uno con ellos mismos, en conversación con ellos mismos. Expresar conciencia en la situación que se vive, y los conocimientos ayudan a ello. Yo creo que si nosotros lográramos transmitir ese amor y esa necesidad de Ana Arendt, de pensar lo que hacemos y tratar de reconciliarnos con este pensar lo que hacemos; ajustarnos con el mundo que nos parece descuartizado, fragmentado, si nosotros logramos transmitir esa experiencia sería una muy buena cosa. Yo creo que esa es la primera manera de estar alerta, y la primera manera de sentirse vivo, tratar de entender en las situaciones sus elementos constitutivos.

 

Pregunta:

Lo que usted nos habló es un recorrido por un discurso que uno podría decir que a estas alturas tiene cierto recorrido. Es un discurso fundamentalmente existencialista, humanista, que obedece a ciertos cánones que usted los resumía ,cuando hablaba de Jorge Millas, fundados en la idea de libertad, dignidad y racionalidad. Yo quisiera preguntarle, un poco forzarla a pensar con respecto a esos tres temas, libertad, dignidad, racionalidad, en atención a la crisis, bastante violenta, que existe con respecto a esos tres fundamentos, que son fundamentos de la modernidad; no obstante lo mucho de moda que tiene el tema de la postmodernidad, lo mucho de discusión europeizante o academicista a la europea. Yo pienso que desde Latinoamérica uno puede entender que muchos de los totalitarismo a los cuales hemos asistido durante el siglo 20 están fundados en la misma idea de racionalidad, de libertad y de dignidad. Alguien decía que a partir de la idea de libertad se había matado a mucha gente, en el sentido de que obedece al mismo criterio moderno de una razón instrumental.

Sencillamente quería preguntarle eso, cuál es su opinión con respecto a cómo releer esos conceptos tan importantes? Y yo creo que nadie podría negar que son necesarios a la luz de esta crisis tan honda que han tenido. Que pienso yo que los discursos humanistas, existencialistas no nos dan una respuesta, mas bien se quedan en el discurso moderno que no nos serviría para comprender la situación actual de estos días.

Respuesta:

Yo no sé responderlo todo, si tuviera la solución sería terrible, estaría haciendo lo que digo que es imposible hacer, estaría captando la totalidad. Sería como la mirada de Dios desde arriba que todo lo ve. No, no tengo. Pero sí un poco voy a articular. En relación a la forma como tu lo expresaste en términos de modernidad y postmodernidad y entendiendo la modernidad como estando en crisis, y como dando paso a una nueva época que sólo se define por ser post aquello, pero no todavía nada diferencial, no todavía un acontecimiento en el sentido de Ana Arendt. No ha tomado todavía un figura identificable, y la cesura al parecer estaría allí, según tú, en una especie de crisis de las determinaciones centrales de lo que ha sido la Ilustración, la racionalidad moderna. Sería la racionalidad moderna la que está en crisis. Ahora vaya uno a saber en qué consiste la crisis de la racionalidad moderna; en todo caso es verdad que la así llamada razón instrumental, las derivaciones técnicas, tecnológicas de la ciencia han llevado a cosas bastante espantosas, bastante terribles que parecen contradecir aquella orientación misma por la que fueron hechos. Pero eso no significa un abandono de la racionalidad, significa buscar una inteligibilidad otra, y esa inteligibilidad otra, yo la trate de diseñar más o menos, en algunos de sus rasgos tomando algunas cosas de Levinás. Porque ustedes comprenden que no les expuse a Millas, a Oyarzún, a Ana Arendt, y a Levinás, hubiera estado loca. Saqué ciertas cositas, hice una especie de monigote, mal hecho. Entre esas cositas que yo saqué de Levinás, lo que yo traté de decir fue los siguiente: no porque cierta forma de pensar que hemos llamado racionalidad entre en crisis quiere decir que toda inteligibilidad del mundo es imposible, que el mundo es ya irremediablemente un fragmento, lleno de islotes de sinsentido o de sentido fragmentado. Sino que es posible, tal vez, dirigirnos a la constitución de una inteligibilidad otra. Ahora a mi me parece con Levinás, que esa inteligibilidad otra tendría que estar fundada de una manera distinta; y yo pienso que una manera de dirigirse a asentar una inteligibilidad de una manera distinta es reconociendo primero que nada la vulnerabilidad, y la limitación, la finitud de nuestro entendimiento y reconociendo el impacto que lo otro, que no soy yo, puede tener en mí. Entendiendo también que yo no puedo abarcar lo otro, es la pretensión imperialista, entre comillas, del yo, del mismo, el que arrasa con cualquier obstáculo con tal de atraer lo que me es diferente a mi identidad. Entonces si partimos por el reconocimiento de nuestra finitud, de nuestra vulnerabilidad, y la aceptación de nuestra capacidad de ser traumatizados, de ser impactados por el otro; si entendemos que en la constitución misma de nuestra subjetividad hay una fisura que no viene de nosotros, que no somos pura autoafirmación, autoconstitución, sino que nuestra constitución, subjetiva, está imbricada de una manera ineludible con los otros y con lo otro, entonces vamos a poder entender que antes de la ontología, como experiencia primera, es la experiencia de la abertura y de la finitud con el otro. Que la ética está antes que la ontología. Yo no digo, la ontología viene, va a venir y es necesaria pero parecería ella tener una experiencia anterior, pretematizante, preconceptual, y que es la experiencia del prójimo. Entonces, es posible, tal vez, la paradoja de una fenomenología de lo que no aparece, de una fenomenología de lo que no puedo abarcar; que es una fenomenología muy fina, que Derridá se lo dice a Levinás, no puede: si no usar las categorías del entendimiento y de la razón instrumental, que son las únicas que tenemos. Porque el lenguaje está constituido por muchos siglos de pensar racional, en el sentido de que atrae, de que captura, que coge lo exterior para absorberlo en mí. Las categorías del pensamiento están vacías en esa forma de pensar, entonces cómo hablar de aquello que estamos postulando y por principio no podemos y no queremos coger, traer a mí, con qué categorías; es un problema.

Así te respondería yo a ti, no se trata de un quiebre de la racionalidad; se trata de buscar una inteligibilidad otra. Que creo que uno de sus fundamentos estaría por el reconocimiento de nuestra finitud.

Pregunta: Yo no conozco el pensamiento de Levinas, la relación de la conciencia con el tiempo.

Respuesta:

Conciencia y tiempo en Levinás, esa era tu pregunta. En realidad yo no toqué el tema, prácticamente, sino que de repente nombré. La temporalidad no es una cosa única, la temporalidad tiene modos que la forman, que son formas en que la conciencia se organiza. La conciencia no es, creo yo, una esencia, que desarrolla sus posibilidades, de una manera necesaria como una semilla de encina, desarrolla necesariamente una encina, salvo que algo de allá afuera la mate; pero tiene en sí ya todo de su desarrollo futuro. La conciencia más bien es, pienso yo, un todo articulado que tiene distintos momentos donde cada uno de esos momentos puede virar en otra cosa. Te pongo un ejemplo tonto, la percepción el que yo vea esto y sienta un lápiz, la percepción habitualmente me conduce al esquema y al concepto. Habitualmente en filosofía estamos acostumbrados a ver de la percepción al esquema y al concepto, y al concepto a la manera kantiana con todas las determinaciones que eso pueda tener.

Pero no es ese el único camino, supongamos que en vez de tener un lápiz tengo en mis manos una naranja y lo que tengo en este momento es mucha sed. Entonces la naranja, su ser naranja, concepto naranja, que en la percepción se me da con esa naranja en la mano, puede perfectamente deshacerse en el goce del juguito, de manera que la esencia por así decirlo se disemina en sus cualidades. Como cuando escucho una música, supongamos para violonchelo, muy bien tocada, la estructura de la música pasa a ser secundaria con respecto al violonchelar del violonchelo, se deshace en temporalidad pura, en cualidades, algo que parecía una esencia, algo que parecía algo muy delimitado y con rasgos fijos. Ahí hay un cambio, mi conciencia ha pasado de ser conciencia conceptual a ser conciencia sintiente, por así decirlo. Y ha habido un cambio de temporalidad ahí también, porque la conciencia conceptual es una conciencia regresiva, que religa pasado-presente-futuro. Tiene una temporalidad lineal, mientras que una conciencia gozadora, es una conciencia de tiempo detenido. Pero si yo estoy comiéndome mi naranja y tú me miras, y yo veo que tienes los labios secos; entonces mi conciencia de goce puede virar y decirte "toma". Y mi orientación gozosa hacia mí puede ser una dirección hacia ti porque tú has provocado una interrupción a ese tiempo. Has traído otro tiempo a ese tiempo detenido, has traído lo que Levinás llama un tiempo diacrónico. Un tiempo que viene hacia mí conciencia de fuera.

Entonces tenemos el tiempo de la conciencia religante que es proyecto, que es lineal, que tiene un principio y un fin. Tenemos el tiempo detenido, del goce y la sensibilidad. Tenemos el tiempo diacrónico de la interrupción del otro. Tenemos el tiempo cíclico de la naturaleza. Hay distintos tipos de tiempo, cuando Levinás habla de tiempo en relación a la conciencia, se refiere fundamentalmente a eso que yo acabo de llamar tiempo diacrónico; o sea a la interrupción de la temporalidad lineal y finita de la conciencia cognocente por la irrupción de algo que viene de fuera de ella, concretamente la irrupción de alguien.

 

Pregunta:

Una pregunta relacionada con los profesores de filosofía que estamos aquí y que hemos tenido esta posibilidad de escucharla; invocando su experiencia personal, su estudio, su trabajo, todo eso. Los profesores de filosofía estamos en un contexto social que nos involucra con el otro a través del pensamiento. El querer comprender al otro nos responsabiliza puesto que lleva a conocer nuestras propias vulnerabilidades, pero ahí se produce la interrogante de si seguir en este proceso de comprensión solo a nivel de escucha o por el contrario actuar. Y en ese actuar, descubrimos y reconocemos los limites y nuestra particularidades, nuestra finitud. Me pregunto en qué momento estamos como académicos, docentes, estudiantes de filosofía, con respecto a la filosofía misma. Hemos llegado hasta aquí pensando en nuestro rol social, como educadores, como profesores de filosofía. Relacionado con la instancia de poder que define el pensamiento de los niños chilenos, en qué instancia está usted?

Respuesta:

Acorraladita, como quien dice, como ustedes. Difícil la situación, pero no estática. Yo comencé mi exposición diciéndoles a ustedes que yo creo que instancias como esta son hoy día más necesarias que nunca, porque el pensamiento en un mundo manejado por medios de comunicación donde la capacidad, el poder de realizar nuestra vida en común, parece no estar en nuestras manos, y no sabemos dónde está; no aquí en todo caso; es complicado. Pero yo no creo en fatalismos, yo pienso que siempre es posible, en ese sentido soy tan optimista como Millas, siempre es posible oponer resistencia y hacer cosas que modifican la situación de acorralamiento en que estamos.

Yo creo que si ustedes están aquí es por eso, yo creo que si ustedes hacen clases de filosofía, si ustedes estudiaron filosofía, es por eso. Yo pienso que ustedes no son enciclopedias eruditas caminando, ustedes son seres pensantes, y son seres abiertos a lo que los rodea. No hay respuestas generales, la respuesta, debe ser hecha como las relaciones humanas, de nuevo cada vez, en cada ocasión.